Primera División

El historial de fallos y disputas de escritorio entre Boca y Vélez

Un repaso por los antecedentes en los tribunales deportivos que marcaron los cruces históricos entre el Xeneize y el Fortín a lo largo de las décadas.

Por Silvio Maverino ·

23 de septiembre de 2026

La resolución del Tribunal de Disciplina de la AFA en favor de Boca Juniors tras la protesta formal presentada por Vélez Sarsfield revive una larga tradición de cruces en los estrados jurídicos entre ambas instituciones.

Lejos de limitarse a lo que ocurre estrictamente dentro del rectángulo verde, la historia mutua de estos clubes registra capítulos memorables donde el destino de los partidos debió dirimirse en los despachos. El antecedente más remoto de esta naturaleza se remonta al año 1932, cuando se registró el primer pleito legal en la historia de la Liga. Durante un compromiso disputado en aquella época, el conjunto de Liniers se benefició con un penal sancionado a falta de diez minutos para el pitazo final, momento en el que el elenco de la Ribera se imponía por 2-1.

Tal cual recordó @ElFortindeVelez, la disconformidad de los futbolistas visitantes con la sanción arbitral derivó en un abandono masivo del terreno de juego. Ante esta situación, el órgano punitivo emitió un dictamen el 22 de junio que decretó la derrota administrativa del combinado boquense, constituyendo la primera ocasión en que los xeneizes perdieron un encuentro en los escritorios.

Décadas más tarde, en el Torneo Clausura 1993, la controversia se trasladó al plano reglamentario y administrativo. En aquel compromiso disputado en Liniers, el resultado final había sido un empate 1-1 gracias a las anotaciones de Roberto Trotta para el dueño de casa y Alberto Acosta a los 83 minutos para la visita.

Sin embargo, el desvío normativo se produjo una vez concluido el tiempo reglamentario, cuando Alejandro Giuntini, con pasado en el club velezano, demoró su salida del vestuario y se ausentó del control antidopaje obligatorio. El médico de la AFA a cargo del procedimiento labró el acta correspondiente para notificar la falta y, en consecuencia, el Tribunal de Disciplina resolvió otorgarle la victoria a Vélez por 2-0, además de aplicarle una dura sanción de cuatro meses de suspensión al jugador involucrado.

Otro episodio ocurrió en el Torneo Clausura 2006, en un partido que debió interrumpirse de forma prematura a los 88 minutos de juego. El trámite del cotejo mostraba a la escuadra velezana al frente gracias a los gritos de Sebastián Ereros y Mauro Zárate, aunque el conjunto azul y oro logró dar vuelta parcialmente las acciones mediante las conversiones de Martín Palermo por duplicado y Matías Silvestre.

La polémica estalló en la recta final cuando el juez Sergio Pezotta ordenó la repetición de un tiro libre por incidentes previos, jugada que propició el tercer tanto visitante. Dicha conquista desató disturbios generalizados, grescas y corridas en las gradas locales, especialmente en el sector lindante con la parcialidad visitante, obligando al árbitro a suspender el cotejo a dos minutos del final. En aquella oportunidad, el veredicto oficial determinó la clausura del estadio velezano por dos fechas y fijó un marcador definitivo de 3-0 favorable a los Xeneizes.

La saga de conflictos legales sumó su capítulo más reciente con la decisión del Tribunal de Disciplina de la AFA en torno a la reciente llave de Copa Argentina. La controversia se originó a partir de una presentación formal realizada por la dirigencia de Liniers, la cual argumentó una presunta infracción reglamentaria vinculada a la inclusión de seis futbolistas extranjeros en la planilla oficial del encuentro disputado el pasado 2 de septiembre, superando el tope permitido por la normativa vigente. Apoyándose en los registros del sistema COMET, la entidad blanquiazul exigió la suspensión transitoria de la eliminatoria, lo que obligó a una respuesta institucional por parte de la institución presidida por Juan Román Riquelme.

Finalmente, el Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino desestimaron el reclamo al ponderar la jurisprudencia internacional de la FIFA, criterio que establece que la mera presencia nominal en la planilla de un deportista que no llega a ingresar al campo de juego no vulnera el espíritu de equidad deportiva ni altera el fair play de la competencia. De este modo, se ratificó la continuidad del club boquense en el certamen federal, aunque la resolución no estuvo exenta de sanciones económicas, ya que se le impuso una multa equivalente a mil entradas populares, tasada en cincuenta millones de pesos o su equivalente de treinta y tres mil dólares estadounidenses.