Es inglés, nació un 2 de abril y enfrentó a Argentina en dos Mundiales: "El odio que nos tienen no cambió"
En diálogo con El Gráfico, Teddy Sheringham analizó la histórica rivalidad y destacó al futbolista argentino: "Instinto animal y determinación feroz".

Teddy Sheringham, exfutbolista de Inglaterra que participó de los enfrentamientos con la Selección Argentina en los octavos de final del Mundial 1998 y la fase de grupos de Corea-Japón 2002, habló en exclusiva con El Gráfico y contó su visión acerca de los enfrentamientos entre la albiceleste y los europeos.
Nacido un 2 de abril de 1966, el exdelantero de Milwall, Nottingham Forest, Tottenham, Manchester United y West Ham -donde compartió equipo con Carlos Tevez en el epílogo de su carrera-, destacó al futbolista argentino por su carácter y espíritu: "Un instinto animal y una determinación feroz por ganar un partido de fútbol a cualquier precio".
-¿Viste similitudes entre los cruces previos entre ambas selecciones y lo que fue el último en el Mundial 2026?
-Sí, sin ninguna duda. Cuando veías el odio que Argentina tenía hacia nosotros, realmente podías darte cuenta. Hice un segmento en Peak, la plataforma de fútbol en la que estábamos trabajando, y expliqué cómo se estarían sintiendo antes de ese partido.
Decir que fue "alegría" es quedarse corto cuando marcaron el empate y el gol de la victoria. La euforia en sus cuerpos demostraba que no se trataba simplemente de ganar un partido de fútbol; era la pura felicidad de vencer a su rival más odiado. Así encararon el partido: para ellos era una cuestión de vida o muerte, en términos futbolísticos.
Más aún cuando ves su reacción y las banderas que desplegaron después; sabés que eso no cambió.Cuando perdimos el partido del 98 por penales, dejaron muy claro en los colectivos después del encuentro lo mucho que significaba para ellos. Nuestros dos colectivos estaban a unos 15 o 20 metros de distancia, esperando para salir, y ellos estaban bailando, golpeando las ventanillas, haciendo girar sus camisetas y haciendo todo el ruido posible para que nos diéramos cuenta de lo que significaba para ellos.

-¿Qué es lo que más te llama la atención del fútbol argentino?
-Tienen el deseo de ganar. No te convertís en un marcador central como Martínez, del Manchester United, midiendo un metro setenta y tres o un metro setenta y cinco, sin tener algo especial. Simplemente no llegás a ser marcador central profesional en Argentina sin tenerlo.
Normalmente, tus marcadores centrales miden alrededor de un metro ochenta y ocho o un metro noventa y tres, tienen potencia y presencia y parecen hechos para el puesto. Así que no hay manera de mirar a Martínez y pensar: 'Qué rival fácil es'. Está jugando para su país por delante de todos esos marcadores centrales desagradables, con cicatrices por toda la cara, que serían capaces de patear a su propia abuela con tal de entrar en el equipo. Necesitás deseo, corazón, lucha, espíritu y todo lo demás en abundancia para superar a todos esos otros marcadores centrales de primer nivel.
El hecho de que él esté jugando demuestra que debe haber otra faceta suya que la gente no ve: un instinto animal y una determinación feroz por ganar un partido de fútbol a cualquier precio. Ese es el tipo de jugador del que hablamos cuando hablamos de los argentinos, y eso es simplemente un marcador central pequeño. También estamos hablando de mediocampistas de baja estatura. Fernández es igual de intenso, feroz, incansable y desagradable de enfrentar. No querrías jugar contra él todos los días en los entrenamientos porque sabés que su deseo de llegar al siguiente nivel es enorme.






































