Palermo y Pratto: del abrazo en Olimpia y el viejo guiño de Boca al duelo de copas
La Copa Libertadores cruza nuevamente los destinos de dos históricos del fútbol argentino.

Martín Palermo y Lucas Pratto, una dupla cuya historia comenzó hace años bajo el ala del Titán en Boca Juniors, se enfrentan este miércoles en Chile por la vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores.
La particularidad es que el destino los vuelve a poner frente a frente, esta vez con Palermo como estratega de Platense y el Oso como carta de ataque en Coquimbo Unido, en un duelo que trasciende lo táctico para convertirse en un choque de emociones compartidas.
La relación entre ambos es profunda y reconoce múltiples capítulos. Fue el propio Palermo quien recordó cómo, tras ser alertado sobre un joven talento en Cambaceres, decidió llevarlo a la pensión de Boca para que diera sus primeros pasos: "Tuve la posibilidad de llevarlo a Boca cuando el estaba en Cambaceres. Mi hermano, con un profe amigo, me dijeron: ´Mirá, hay un chico en Cambaceres que se destaca, es muy bueno; lo tienen que llevar´. Y entrenó un par de veces, hizo una prueba y ahí ya lo ficharon. Se quedó en la pensión que tenía Boca en Almirante Brown y yo lo pasaba a visitar y le llevaba botines".
Aquella incipiente carrera de Pratto, que luego se convertiría en una trayectoria exitosa en el fútbol argentino, tuvo el sello de confianza del goleador histórico xeneize.
La historia de ambos continuó entrelazada incluso en años de rivalidad extrema. El punto más curioso ocurrió en 2018, apenas días antes de la final de la Copa Libertadores en Madrid, cuando ambos compartieron un asado y Pratto, en una cábala improvisada, buscó la suerte del Titán antes de la gran definición continental.
El amuleto pareció funcionar, y años más tarde, la vida volvió a reunirlos bajo la misma camiseta, cuando en 2024 Palermo dirigió a Pratto en Olimpia de Paraguay. En aquella experiencia guaraní, el vínculo se fortaleció en la cotidianeidad, llegando a protagonizar juntos un recordado video homenaje por el Día Nacional del Tereré, donde el delantero le cebaba la bebida tradicional al técnico en un gesto que simbolizó el respeto mutuo que se mantienen.
Esta noche, la historia se renueva pero bajo el rigor de la competencia internacional. Lejos de las pensiones, los asados compartidos o las costumbres paraguayas, Palermo desde el banco y Pratto en el campo de juego buscarán, cada uno para su equipo, dar el primer golpe en una serie de eliminación directa que promete ser apasionante.
Será un enfrentamiento donde la gratitud y los recuerdos del pasado quedarán en segundo plano, frente a la urgencia de avanzar en el certamen más importante del continente.



































