Fútbol de ascenso

"CeluVAR": escandaloso arbitraje de Lamolina en Floresta, cobró penal y un jugador de All Boys le mostró en un teléfono que fue afuera

El juez cobró dos penales inexistentes para Godoy Cruz, expulsó a Zafarana y a Nardozza, rectificó su decisión tras 23 minutos de caos y el duelo terminó a los 77 minutos del complemento.

Por Silvio Maverino ·

12 de octubre de 2026

El desenlace de la trigésima tercera jornada de la Primera Nacional quedó marcada a fuego por un bochorno mayúsculo que rozó lo bizarro dentro del campo de juego. All Boys y Godoy Cruz empataron 0-0 en el Islas Malvinas, pero el resultado final fue una simple anécdota ante el arbitraje de Nicolás Lamolina, quien protagonizó un papelón reglamentario que obligó a extender el segundo tiempo hasta los 77 minutos antes de decretar el cierre definitivo de las acciones.

El punto culminante de la controversia se desató cuando restaban dos minutos para cumplirse el tiempo reglamentario. A los 43 de la etapa final, Lamolina sancionó penal para el Tomba por una infracción de Iván Zafarana que ocurrió claramente afuera del área. Tras la sanción, el zaguero local vio la tarjeta roja directa por cortar una ocasión manifiesta de gol y, en medio del descontrol generalizado, el propio Zafarana regresó al campo con un teléfono celular para exhibirle al colegiado la repetición de la jugada.

El reclamo enfureció a la delegación anfitriona y derivó en la expulsión del entrenador Fabián Nardozza por sus airadas protestas. Lejos de sostener su determinación con firmeza, la terna arbitral entró en un pozo de incertidumbre que paralizó el espectáculo durante casi media hora.

Frente a los reclamos mendocinos, la autoridad principal reconoció que su asistente advirtió que el contacto había sido fuera de los límites del área, lo que retrotrajo la pena máxima a un simple tiro libre frontal.

Luego de 23 minutos de deliberaciones e interrupción, el conjunto bodeguero ejecutó la pelota parada con una combinación en corto que contuvo el arquero del Albo, disipando el peligro en el rebote posterior.

La errática labor de la máxima autoridad ya venía sumando cuestionamientos severos desde promediar el complemento. A los 23 minutos, Lamolina cobró un primer penal inexistente para el Tomba al sancionar una mano que en realidad había impactado en la cabeza del defensor, una equivocación grosera que no alteró el marcador únicamente porque el remate de Martín Pino reventó el travesaño.

 

El clima de tensión, sin embargo, se respiraba en las adyacencias del estadio desde mucho antes de que rodara la pelota. Los incidentes en los accesos obligaron a postergar el pitazo inicial durante 30 minutos luego de que las fuerzas de seguridad aplicaran el derecho de admisión a un simpatizante con deuda en la cuota alimentaria.

La resistencia del individuo desató un violento enfrentamiento en la vía pública que incluyó disparos con postas de goma por parte de los uniformados y culminó con ocho hinchas detenidos, en una noche de Floresta donde la pelota quedó totalmente desvirtuada por el descontrol.