Los antecedentes del chileno Sebastián Pérez, de atajar tres veces el mismo penal
Todo lo que necesitas saber sobre la noche histórica de la CONMEBOL Sudamericana 2026 y los registros mundiales que emuló el arquero de Palestino.
En el duelo entre Palestino y Gremio de Porto Alegre, el arquero chileno Sebastián "Zanahoria" Pérez se vistió de héroe absoluto al contener tres ejecuciones desde el punto penal en una ráfaga de apenas cinco minutos, desatando la incredulidad de los presentes y la desesperación del conjunto brasileño.
La secuencia de ribetes cinematográficos comenzó a los 12 minutos del primer tiempo, cuando el árbitro sancionó la primera pena máxima a favor del equipo de Porto Alegre. El delantero Carlos Vinícius asumió la responsabilidad del disparo, pero se encontró con una respuesta fenomenal de Pérez, quien logró desviar el remate. Sin embargo, la euforia local se transformó en tensión cuando el VAR intervino para informar que el guardameta se había adelantado, obligando a repetir la ejecución de manera inmediata.
Lejos de amedrentarse por la decisión arbitral, el "Zanahoria" redobló la apuesta en el segundo intento. Carlos Vinícius cambió el palo de su remate, buscando engañar al arquero, pero Pérez realizó una estirada memorable y, con la complicidad del poste, volvió a evitar la caída de su arco. Lo que parecía ser el cierre de una jugada magistral derivó en un nuevo escándalo reglamentario: una vez más, la terna arbitral y la tecnología detectaron un adelantamiento milimétrico del portero, ordenando una insólita tercera ejecución que sumergió el partido en un clima de absoluta irrealidad.
En el tercer y definitivo duelo, la presión psicológica terminó por quebrar al atacante brasileño. En una imagen que recorrerá el mundo, Carlos Vinícius se resbaló al momento de impactar el balón y terminó enviando un remate débil al centro del arco, el cual Pérez contuvo sin dificultades casi sin moverse.
El 2 de octubre de 2025, en el Estadio Olímpico de Roma por la UEFA Europa League, el arquero turco Berke Özer, del Lille, también se convirtió en figura absoluta al detener tres disparos desde el punto penal de manera consecutiva en una secuencia de no creer que impidió el empate de la Roma, que finalmente cayó 1-0.
La insólita situación se produjo en el segundo tiempo, con el equipo local buscando desesperadamente la igualdad. El árbitro sancionó un penal a favor de la Roma y el encargado de ejecutarlo fue el ucraniano Artem Dovbyk.
Primer Intento:Dovbyk pateó y Özer se arrojó para desviar el disparo. Sin embargo, el penal debió repetirse por invasión de área por parte de los jugadores.
Segundo Intento: El mismo Dovbyk tomó la responsabilidad otra vez. Volvió a rematar y Özer otra vez adivinó la intención y volvió a taparlo. Para sorpresa de todos, la jugada fue revisada y se ordenó una tercera ejecución ya que el arquero turco se había adelantado de la línea.
Tercer Intento: Tras las dos fallas de Dovbyk y la incredulidad en el estadio, el juvenil argentino Matías Soulé tomó la posta y se hizo cargo. Pero el héroe de la jornada ya tenía planes: Özer adivinó por tercera vez el lado de la patada y detuvo el tiro, desatando la euforia en el banquillo del Lille y la desesperación de la Roma.
El triple milagro bajo los tres palos permitió al Lille mantener la ventaja conseguida en el inicio del partido y llevarse una victoria memorable ante una Roma que no pudo capitalizar su oportunidad más clara.
El precedente argentino que supera lo de Roma y Palestino: los 4 penales fallados por Temperley
Aunque la secuencia de Chile y el antecedente de Roma y Lille es insólita, la historia del fútbol recuerda un antecedente que llevó el drama del penal fallado a un nivel aún mayor, protagonizado por un equipo argentino.
El 10 de julio de 1971, por el ascenso, se vivió una situación histórica en el partido donde Temperley empató 1-1 con Almirante Brown. El árbitro Teodoro Nitti fue el testigo principal de un suceso que, hasta hoy, es recordado.
La Secuencia de Cuatro Penales Fallados:
Con el partido 0-0, y a los 12 minutos del primer tiempo, el árbitro sancionó un penal a favor de Temperley.
Primer penal: Lo ejecutó Corbalán y el arquero de Almirante, Miguelucci, lo atajó. El tiro se anuló porque el arquero se había adelantado.
Segundo penal: Temperley cambió al ejecutante: Bieladinovich pateó, y Miguelucci volvió a atajar, pero el árbitro vio que, otra vez, el arquero se había adelantado y lo amonestó.
Tercer penal: Otra vez Bieladinovich se hizo cargo, y por tercera vez, Miguelucci volvió a detener el remate, adelantándose por tercera vez. El árbitro, sin dudar, lo expulsó.
Cuarto penal: El jugador de campo Tello ocupó el arco de Almirante Brown. Bieladinovich (por tercera vez) remató la pelota y, en un final increíble, ¡Tello atajó el cuarto penal consecutivo! Temperley desperdició cuatro oportunidades de anotar.
Para hacer la jornada aún más memorable, Almirante Brown también falló un penal a los 40' del primer tiempo, pateado por Alfredo González.
El partido finalmente terminó 1-1 con goles de Merlo (23' T) para Temperley y Luis Vargas (57' AlmB) para Almirante Brown.
EL OTRO CASO EN PRIMERA DIVISIÓN
En una tarde histórica para el fútbol argentino, el Metropolitano de 1971 fue testigo de una de las secuencias más insólitas y dramáticas que se recuerden en un campo de juego. El 22 de agosto, por la 29ª fecha del torneo, Racing Club se impuso por 2-1 ante Rosario Central en territorio rosarino, con goles convertidos por Osvaldo José Lamelza y el Chino Benítez para la Academia, mientras que Aldo Pedro Poy descontó para el conjunto canalla. Sin embargo, el marcador final quedó en un segundo plano debido a la increíble ejecución de un penal que debió patearse tres veces.
La controversia se desató cuando el árbitro Teodoro Nitti sancionó una pena máxima a favor de Rosario Central. El encargado de la ejecución fue Ángel Landucci, quien remató ante la resistencia de Rubén Ángel Guibaudo. El portero de Racing logró atajar el disparo, pero el juez consideró que se había adelantado, por lo que decidió amonestarlo y ordenar que el tiro se realizara nuevamente.
En la segunda instancia, la historia se repitió de forma casi idéntica: Guibaudo volvió a contener el remate de Landucci, pero Nitti, inflexible, observó otra vez un adelantamiento ilícito. Ante la reincidencia, el árbitro le mostró la segunda tarjeta amarilla al guardameta académico, lo que derivó en su expulsión inmediata.
Con el arco vacío y sin más cambios permitidos para esa función, el histórico Juan Carlos “Chango” Cárdenas tomó la responsabilidad de ponerse los guantes. En el tercer intento, Rosario Central cambió de ejecutante y fue Roberto “Chango” Gramajo quien buscó el gol desde los doce pasos. En un desenlace cinematográfico, Cárdenas detuvo el penal, consolidando una hazaña que selló el triunfo de Racing y dejó marcado a fuego aquel encuentro por la rigurosidad de Nitti y la heroica resistencia de los jugadores de Avellaneda.
Otro caso en el fútbol de ascenso
Aunque parezca imposible, una década más tarde se vivió un hecho prácticamente igual en la categoría más baja del fútbol argentino. Haciendo de local en la cancha de Barracas Central, Sportivo Barracas recibió a Deportivo Riestra por la fecha 3 de la Zona B del Campeonato de Primera D de 1982.
El estadio Alfredo Beranger de Temperley fue el escenario de un partido histórico. Aquel 10 de abril, ocho días después del desembarco argentino en las Islas Malvinas, Sportivo derrotó 3-1 a Riestra. La historia, sin embargo, pasó por otro lado.
Daniel Marcelo Phan Van Thu, descendiente de asiáticos, se hizo cargo de un penal para el visitante y el arquero Forcinitti lo atajó, pero el árbitro lo hizo repetir. Al contener el segundo remate, llegó la amarilla del juez, que reiteró la secuencia luego de que Forcinitti se adelantara por tercera vez.
Tras la roja, entró el suplente Oset a pararse bajo los tres palos. A diferencia de lo que había hecho Tello una década antes, Oset optó por no moverse de su lugar: contuvo el remate sin adelantarse y logró que la historia se repitiera, esta vez con final 100% feliz ya que su equipo se quedó con los tres puntos.
FOTO DE PORTADA_ AFP



































