La dinastía de los guantes: Julián Kadijevic debutó en Gimnasia y extendió un legado de tres generaciones de arqueros
El estreno del juvenil en el arco del Lobo platense reavivó historias de abuelos, padres e hijos ligados a la pelota.

El debut de un juvenil siempre es noticia, pero cuando el apellido carga con el peso de tres generaciones, el estreno se convierte en un evento místico. El pasado miércoles, en la cancha de Banfield, el arco de Gimnasia y Esgrima La Plata fue testigo de un hecho que trasciende lo deportivo: el debut de Julián Kadijevic en la máxima categoría. Con 22 años, el joven arquero no solo se puso los guantes del "Lobo", sino que abrazó un mandato familiar ineludible.
Llegó al club en 2024 proveniente de Comunicaciones y firmó contrato hasta el 31 de diciembre de 2027. El Lobo acordó la compra del 80% de la ficha del futbolista, aunque no se informaron los montos. El arquero mide 1.86 y tuvo actuaciones en el Seleccionado Sub 20, mientras que en el Cartero fue titular en el campeonato de la Primera B en 2021 con apenas 17 años.
El apellido Kadijevic es sinónimo de arco. La historia comenzó con su abuelo, Luis "el Ruso", quien defendió los palos de San Lorenzo y Almirante Brown, entre otros, durante 17 años. La posta la tomó su padre, Maximiliano "el Griego", con un largo recorrido en el ascenso y Huracán. Hoy, Julián completa una trilogía que nació en el Club Don Bosco de Ramos Mejía y que, tras un paso como enganche en las infantiles de Boca, lo devolvió a su lugar natural: bajo los tres palos.
Los Coronel: la muralla jujeña que rompe moldes
Un caso asombrosamente similar al de los Kadijevic ocurre en el norte argentino con la familia Coronel, un legado que nació en los años 70 y se mantiene vigente en el fútbol femenino.
Antonio (El Abuelo): Brilló en Altos Hornos Zapla enfrentando a los grandes en Primera División. Su hito máximo fue un récord de más de 900 minutos con la valla invicta, una cifra que lo posiciona como una leyenda del arco jujeño.
Gustavo "Oso" Coronel (El Padre): Se crió entre guantes y fue el héroe del arco de Gimnasia de Jujuy en el histórico ascenso a Primera en 2005. Creció viendo a su padre y absorbiendo cada enseñanza para luego defender él mismo los colores del "Lobo".
Micaela (La Nieta): Con 23 años, sus inicios fueron en el vóley, pero el llamado de la sangre fue más fuerte y hoy continúa el camino que inició su abuelo en Gimnasia de Jujuy. Ella mantiene viva la filosofía familiar: incluso los mejores, como Maradona, pueden hacerte goles, pero lo fundamental es seguir atajando y honrar el apellido.
La herencia del "Mono" en el Torneo Federal A
En paralelo, otra leyenda continúa escribiendo su bitácora en el ascenso profundo de nuestro país. Carlos Fernando Navarro Montoya, el emblemático exarquero de Boca Juniors, fue el director técnico de Santamarina de Tandil en 2025. Sin embargo, la noticia no fue solo su rol como director técnico, sino que el guardián de su equipo era su propio hijo, Ezequiel Navarro Montoya.
Para la familia Navarro Montoya, el arco es una cuestión de estado que comenzó en Colombia con el abuelo Ricardo Jorge Navarro, un arquero argentino que brilló en el Once Caldas y fue el iniciador de esta cadena de guardametas.

Los Verón: la mística de Estudiantes
El debut de Deian Verón en Estudiantes de La Plata no fue un estreno más. Al pisar el césped en la goleada 5-0 ante Arsenal, como visitante, el joven volante no solo inició su carrera profesional el 7 de marzo de 2021, sino que activó un legado que corre por las venas del "Pincha" desde hace más de medio siglo.
Con Deian, la familia Verón se convirtió en la máxima expresión de pertenencia: es el nieto de Juan Ramón "la Bruja" (héroe de la Intercontinental ante el United) e hijo de Juan Sebastián "la Brujita" (ídolo eterno y actual presidente).
El caso único de Los Andes: los Da Graca
En el ascenso argentino también hay lugar para los récords. La familia Da Graca logró un hito que parece guionado por un escritor de ficción: fueron parte de tres ascensos en distintas épocas.
El primero fue Manuel, figura y goleador en el campeonato de 1938. Convirtió 23 tantos en aquella temporada y es considerado uno de los primeros ídolos del club. Abel continuó la historia, anotando goles claves en el Torneo Reclasificación y fue figura para ascender a la Primera División en 1967.
Por último, la saga continuó con Hernán, quien convirtió goles decisivos en las instancias finales y selló el ascenso al Nacional B en 1994. Se trata de un hecho único en nuestro fútbol que demuestra que la gloria, a veces, se hereda.
Dinastías de selección y estirpe en América y Europa
En el fútbol, llegar a la selección nacional es el sueño de millones, pero lograr que ese honor se transmita de abuelo a padre y de padre a hijo es un fenómeno estadístico casi imposible. Sin embargo, la historia de este deporte guarda un puñado de apellidos que han convertido el honor de representar a su patria en un mandato hereditario.
Uruguay ostenta uno de los casos más gloriosos. La cadena comenzó con Juan Carlos Corazzo, quien defendió la camiseta de la "Celeste" y luego fue el técnico campeón de América. Su yerno, Pablo Forlán, fue un lateral histórico que disputó los mundiales de 1966, 1970 y 1974. La saga alcanzó su punto máximo con Diego Forlán, elegido el mejor jugador del Mundial 2010 y máximo emblema de la era moderna uruguaya.
La elegancia italiana: el imperio de los Maldini
Si hay un apellido que es sinónimo de la Azzurra, es Maldini. Esta dinastía italiana comenzó con Cesare, capitán y referente en los años 60. Su hijo, Paolo Maldini, es considerado por muchos el mejor defensor de la historia y vistió la camiseta de Italia durante casi dos décadas.
El círculo se completó con el debut de Daniel Maldini, quien mantiene viva la vigencia de un apellido que ha representado a Italia por más de 60 años.
El caso único de España: los tres Marcos Alonso
España presenta una particularidad nominal: tres generaciones con el mismo nombre y apellido. El abuelo, "Marquitos", fue multicampeón con el Real Madrid y pieza de la selección en los 50. Su hijo, Marcos Alonso Peña, fue el extremo que brilló en el Barcelona y el Atlético de Madrid durante los 80.
Finalmente, Marcos Alonso Mendoza, el lateral, cerró la trilogía al debutar con la absoluta, marcando un hito de consistencia y talento que difícilmente se repita en el fútbol europeo.
Tres generaciones, una misma pasión: La dinastía Balcázar-Hernández
En México, el orgullo nacional pasa por los Balcázar-Hernández. Tomás Balcázar fue leyenda de las Chivas y mundialista en 1954; su yerno, el "Chícharo" Hernández, jugó el Mundial 86; y su nieto, el célebre "Chicharito", se convirtió en el máximo goleador histórico de la Selección Mexicana, participando en tres Copas del Mundo.
Del "Rey" Pelé al "Chicharito" Hernández
El continente americano también aporta sus sagas de oro. En Brasil, Pelé (hijo del goleador Dondinho) vio a su nieto Joshua Arantes debutar en el Santos en 2014, intentando seguir la huella de uno de los jugadores más grandes de la historia.

La saga de los Kluivert: Tres generaciones de gol en tres escenarios distintos
La familia Kluivert representa una destacada dinastía futbolística neerlandesa/surinamesa de tres generaciones de delanteros. Kenneth (abuelo) fue ídolo en Surinam, Patrick (padre) fue una leyenda del Ajax y FC Barcelona, y Justin (nieto) juega actualmente en el Bournemouth de la Premier League, continuando el legado familiar en el ataque
Pasión en estado puro: los Tula en Comodoro
Pero no todo ocurre en la élite. En el ascenso de Comodoro Rivadavia, el Club Nueva Generación vivió un suceso emotivo en 2023: abuelo, padre e hijo compartieron equipo en el mismo torneo.
Con Armando como DT, su hijo Alejandro volvió del retiro para jugar junto a su nieto Joaquín. Alejandro marcó un doblete en su regreso, probando que el talento no tiene fecha de vencimiento cuando se juega por el honor del apellido.

La dinastía costarricense que desafía las estadísticas mundiales
Cruzando fronteras, el fenómeno alcanza niveles asombrosos en Costa Rica. La familia Roper presenta un caso que bien podría ser único en el mundo por su alcance.
Todo comenzó con el abuelo Howard Roper, seguido por su hijo Athim Roper. La herencia no se detuvo allí, ya que la tercera generación también llegó a la máxima categoría con Atim Roper y su hermana Samira Roper. Los cuatro integrantes de este linaje han logrado jugar en la Primera División costarricense, marcando un hito de vigencia familiar difícil de igualar.

Desde el arco de Julián Kadijevic hasta los mil goles de la familia de Pelé (cuyo hijo Edinho y nieto Joshua también siguieron sus pasos), el fútbol demuestra que la pelota no es solo un deporte: es un legado de sangre que se transmite de generación en generación.



































