Lionel Messi

Messi, Borges y la pregunta por el después

El retiro del 10 de la Selección Argentina, nos obliga a plantear cómo seguir sin él.

Por Julián Marcel ·

06 de octubre de 2026

El 14 de junio de 1986, Jorge Luis Borges murió en Ginebra, Suiza, a los 86 años. A 11.100 kilómetros de distancia, su mejor amigo, Adolfo Bioy Casares, se enteró del deceso de manera casual, cuando un admirador de su obra se lo comentó después de repetirle que ese 14 de junio era “un día especial”. Tras doblar en una esquina, los pensamientos del escritor ante esa noticia empezaron a encontrar un sentido que luego detalló en su diario personal: “Fui a otro quiosco de Callao y Quintana, sintiendo que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges (…) Nuestra vida transcurre por corredores entre biombos. Estamos cerca unos de otros, pero incomunicados (…) La verdad es que actuamos como si fuéramos inmortales. Quizá no pueda uno vivir de otra manera”.

Con las diferencias del caso, pero con un mismo sentimiento, anoche, 6 de octubre de 2026, le tocó a Leo despedirse de la Selección Argentina después de 208 partidos y 126 goles en su trayectoria. Lejos es la intención de este texto la de buscar un paralelismo entre Borges y Messi: del escritor sabemos que aborrecía el fútbol y por ende nunca lo practicó, y del delantero dudamos que pueda escribir versos como: “Solo esta piedra quiero, solo pido / las dos abstractas fechas y el olvido”.

 

Imagen Messi y Borges, cada uno fue la ciencia de su rama particular, cada uno fue señalado.
Messi y Borges, cada uno fue la ciencia de su rama particular, cada uno fue señalado.
 

Sin embargo, em ambos casos, una palabra resuena en nuestras mentes como si fuera un tango: el después. ¿Importa el después? Desde ya que sí, porque en esa simple palabra se esconde una pregunta: ¿ahora qué hacemos? Tanto Borges como Messi pudieron elegir sus finales sabiendo que habían marcado su destino a más de uno, pero también en esos finales es cuando una nueva prueba nos acecha.

A diferencia de Diego Maradona, que nunca pudo tener un partido despedida con la Selección Nacional, y que durante años las hinchadas repetían su nombre como si fuese un coro griego en las malas horas, Lionel Messi sí pudo hacerlo de manera gloriosa. Ambos fueron héroes, es decir, fueron “pararrayos que recoge en sí mismo toda la energía que puede ser destructiva de su propia comunidad” como define el profesor Sebastián Porrini, y que agrega: “el héroe da su vida por los otros”. Ese sacrificio a veces puede salir mal, pero el héroe no deja de serlo. Y tanto Diego como Messi fueron los héroes que conocimos. 

 

Imagen Lionel Messi en su despedida de la Selección Nacional
Lionel Messi en su despedida de la Selección Nacional
 

Acostumbrarse al después, al vacío que dejará su nombre cuando la albiceleste vuelva a jugar, será el próximo paso de quienes sigan. Y esos primeros pasos en una cancha sin Messi serán especiales. No en vano fueron 21 años, un mes y 19 días desde su debut el 17 de agosto de 2005 ante Hungría. Y es verdad, “actuamos como si fuéramos inmortales”sin presentir el final, como enamorados.

La República Argentina es prodigio de grandes nombres, y que en el breve lapso de apenas un año haya muerto su más grande escritor (14 de junio de 1986), y nacido su ídolo más consagrado (24 de junio de 1987) solo puede ser propio de las casualidades. Cuando Jorge Luis Borges falleció, la pregunta sobre el destino de la literatura argentina sin su permanente sombra, fue recurrente. Messi se retiró de la Albiceleste, e internamente todos nos preguntamos cómo seguir sin él. 

Borges y Messi crearon sus propios nombres a fuerza de críticas y rechazos, siendo señalados en más de una ocasión como poco o nada argentinos, pero ellos sabían que lo eran, y que habían elegido sus destinos, incluyendo sus finales. Desde este lado de la realidad, de esta opaca realidad, solo nos queda aceptarla, aunque duela. Cada uno fue la ciencia en su rama particular, aún adivinando sus engranajes, sus mecanismos y sobre todo sabiendo que ellos solamente lo podían hacer. Ellos y nadie más. También en eso fueron magos o alquimistas.

Anoche, Lionel Messi vistió por última vez la camiseta de la Selección Argentina, y pensar en lo que viene, con la carga de su nombre y sus logros, va a ser un vacío difícil de llenar. Pero, al fin y al cabo, de eso se trata la creación de una leyenda. De saber que otro, en algún momento, escribirá su parte.  

 

Imagen Lionel Messi en su despedida de la Selección Nacional
Lionel Messi en su despedida de la Selección Nacional