Mundial 2026

El día que nació el mito: el único y fundacional cruce de Lionel Messi ante Egipto

A más de dos décadas de aquel Mundial Sub-20 en los Países Bajos, el capitán argentino se reencuentra con el rival que marcó el verdadero punto de partida de su gloriosa historia con la camiseta albiceleste.

Por Silvio Maverino ·

07 de julio de 2026

El fútbol suele construir sus grandes historias a partir de momentos bisagra, noches o tardes donde el destino tuerce su rumbo para siempre. Para Lionel Messi, uno de esos instantes sagrados ocurrió el 14 de junio de 2005 en el Estadio De Grolsch Veste. En aquel rincón de los Países Bajos, bajo el marco de la segunda fecha del Mundial Sub-20, la Pulga firmó su único antecedente histórico ante el seleccionado de Egipto, un partido que dio inicio formal a su leyenda goleadora en los mundiales. 

La Selección Argentina, dirigida por Francisco Ferraro, llegaba a ese compromiso contra las cuerdas tras un debut fallido y lleno de dudas, en el que había caído por 1-0 ante Estados Unidos. En aquel estreno, un joven Messi de apenas 17 años había comenzado extrañamente en el banco de suplentes. El impacto de la derrota generó fuertes discusiones internas en el bando argentino y obligó al entrenador a revisar su estrategia. Para el duelo trascendental contra los africanos, Ferraro no dudó y le dio la titularidad por primera vez en una Copa del Mundo al prometedor delantero del Barcelona.

El pibe de la camiseta 18 no tardó en devolver la confianza y en demostrar que estaba hecho para las grandes citas. Cuando apenas corrían dos minutos del segundo tiempo, a los 47 de juego, Lionel Messi recibió un centro preciso de Julio Barroso y mandó la pelota al fondo de la red para convertir su primer gol en un Mundial. Aquel grito rompió la tensión y abrió el camino para el posterior triunfo argentino por 2-0, que se terminó de sellar sobre la hora, a los 90 minutos, gracias a una anotación de Pablo Zabaleta.

 

El partido estuvo repleto de nombres que años más tarde dejarían una huella imborrable en el fútbol grande. La alineación titular de la Albiceleste estuvo conformada por Óscar Ustari, Gustavo Cabral, Lautaro Formica, Julio Barroso, Juan Torres, Gabriel Paletta, Pablo Zabaleta, Neri Cardozo, Fernando Gago, Lionel Messi y Gustavo Oberman. Ya con el deber cumplido y para resguardar a la joya del equipo, Ferraro decidió reemplazar a Messi a los 84 minutos para permitir el ingreso de Lucas Biglia, mientras que un ratito antes, a los 65, un movedizo Sergio Agüero había saltado a la cancha en lugar de Oberman.

Por el lado de Egipto, el técnico Mohamed Radwan paró un equipo combativo que alineó a Hamada Magdy, Abdelilah Galal, Islam Siam, Ahmed Ghanem, Abdelaziz Tawfik, Ahmed Farag, Shikabala, Abdallah El Said, Ahmed Magdy, Ahmed Abdul-Raouf y Hossam Osama, pero que nada pudo hacer ante la ráfaga de los juveniles argentinos ante la mirada de 8.500 espectadores.

Aquel triunfo ante los egipcios no fue una victoria más. Significó el clic definitivo para un plantel que tomó confianza, despegó y terminó coronándose campeón del mundo tras vencer a Nigeria en la final. Messi cerraría ese certamen levantando el trofeo y consagrándose como el mejor jugador del torneo y ganando el Botín de Oro como máximo goleador con seis conquistas.

Más de veinte años después de aquella gesta juvenil, el capitán argentino se prepara para volver a cruzar su camino con Egipto en una competencia internacional, recordando con nostalgia el día en que una decisión técnica cambió el rumbo de su carrera y dio inicio a su asombroso viaje repleto de récords, títulos y gloria eterna.

FOTO DE PORTADA: BAIRES

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