La maldición del gato no da tregua: Brasil sumó un fracaso histórico y quedó afuera en octavos
La Canarinha agudizó su dramático presente al ser eliminada por Noruega en los octavos de final del Mundial 2026, un golpe durísimo que evoca fantasmas del pasado y estira una racha negra de desgracias deportivas que parece no tener fin.

Mientras la Selección Argentina transita un presente de pura celebración defendiendo su reinado como campeón del mundo y bicampeón de América, su histórico archirrival vive una realidad completamente traumática y opuesta. Desde aquella fatídica eliminación en los cuartos de final del Mundial de Qatar 2022 a manos de Croacia hasta la caída ante Noruega -y consecuente eliminación en octavos del Mundial 2026-, se vienen sucediendo desgracias deportivas para el Scratch que muchos ya atribuyen a un maleficio extrafutbolístico.
Ya lo expresa el viejo dicho: Las brujas no existen, pero que las hay, las hay. Brasil, acostumbrado a rugir como un tigre en los campos de juego y a erigirse en el rey de la selva del fútbol como un fiero león, de repente comenzó a emitir débiles y dolientes maullidos de gatito indefenso generados por una serie de hechos desfavorables en el plano deportivo que habrían tenido su punto de partida en la desafortunada intervención de su jefe de prensa durante la cita mundialista.
En el encuentro ante los periodistas previo al desarrollo de los cuartos de final,la presencia de un tierno felino en posición de reposo en el estrado principal fue la sorpresa risueña de todos. Pero el referido empleado, antes de que el delantero Vinicius Jr. contestara una pregunta, tuvo una actitud que generó disgusto: tomó del lomo al animalito y lo arrojó al suelo. El propio futbolista de Real Madrid se vio sorprendido y hasta se río de la situación, tras lo cual ofreció sus respuestas a los requerimientos de los medios.
Las críticas por maltrato animal no se hicieron esperar. En Qatar, como en todo el mundo islámico, los gatos son considerados sagrados porque gozaban del favoritismo del profesta Mahoma. Para paliar un poco los comentarios desfavorables, la Confederación Brasileña de Fútbol decidió adoptar al minino como mascota y lo bautizaron Hexa, en referencia a la sexta estrella que busca Brasil desde hace más de dos décadas.
Pero la actitud, lejos de remediar el daño, parece haberlo redoblado: la cadena de malas noticias no para de azotar a la Canarinha, que enhebró una ya larga serie de eslabones aciagos.
Todo comenzó allí mismo, en Qatar, con la increíble eliminación a manos de los croatas, cuando parecía que el trámite estaba definido a su favor. El empate en el suspiro final del suplementario empujó a los brasileños a los penales y a la debacle: adiós al sueño de campeón.
Ese sólo fue el comienzo de la mala fortuna, que incluyó lesiones graves de jugadores clave: Neymar sufrió una rotura de ligamentos en el choque con Uruguay en las Eliminatorias y en la misma competencia el propio Vinicius, protagonista del cat-gate en Qatar, tuvo que salir ante Colombia y su dolencia en el bíceps femoral lo marginó de las canchas por bastante tiempo.
En lo que tiene que ver con los resultados deportivos, pasó algo inaudito: el Scratch sumó tres derrotas consecutivas en la instancia clasificatoria a un Mundial como nunca había ocurrido: sus verdugos fueron Uruguay, Colombia y Argentina, con el trágico agregado de que el doloroso tropiezo con la Albiceleste en el Maracaná fue el primero de su historia en Eliminatorias como local.
La mufa no terminó ahí: hubo cambio de DT con la salida de Fernando Diniz y el ingreso de Dorival Junior, cuestionado y alejado del equipo rápidamente, y el equipo acumuló más traspies en el camino a Estados Unidos, México y Canadá 2026 con 6 caídas, récord negativo.
La mala fortuna se extendió también a otras categorías: la Sub 20 se comió una paliza inusitada también contra la Albiceleste al caer 6-0 en el último Sudamericano, y la Sub 17 había sido sometida por un Diablito Claudio Echeverri intratable en el Mundial de la Categoría: 3-0 doloroso y oprobioso.
Mientras se le busca remedio a la seguidilla engualichada, el gatito Hexa se pasea por las oficinas de la CBF y medita, mientras deglute su alimento balanceado, acerca de la situación que envuelve de dudas y de amargura al fútbol brasileño.
Si pudiera hablar, quizá tendría la respuesta que resuelva este intríngulis: ¿mala suerte o sequía futbolera? Por ahora, sólo existen dos certezas: los gatos tienen siete vidas y Brasil tiene 5 campeonatos.
Los versos del entrañable cantante brasileño Roberto Carlos son los más apropiados para ilustrar una imaginaria situación en la que Vinicius Rodrigues, el autor del desafortunado suceso que inició la mufa, le susurra al oído a la esquiva sexta Copa del Mundo: "El gato que está triste y azul, nunca se olvida que fuiste mía. Mas sé que sabrá de mi sufrir, porque en mis ojos una lágrima hay".



































