Primera División

El campeonato argentino que se definió después de cuatro finales

Repasamos una de las definiciones más apasionantes de la historia de la Liga Argentina.

Por Silvio Maverino ·

13 de diciembre de 2025

El fútbol argentino, a menudo criticado por su desorganización y la volátil aplicación de sus reglas, tiene en su historia un espejo perfecto de sus problemas actuales. Una de las pruebas más contundentes ocurrió hace un siglo: la inaudita definición del torneo de 1923, que se extendió hasta bien avanzada la temporada siguiente.

El campeonato de 1923, organizado por la Asociación Argentina de Fútbol (AAF) —una de las dos ligas en que estaba dividido el fútbol porteño en la época—, se convirtió en una maratónica competencia de 21 equipos. Tras una interrupción abrupta del torneo por decisión de la AAF, Boca Juniors y Huracán quedaron igualados en la cima con 51 puntos, muy lejos del tercero.

La Asociación decidió no jugar las fechas restantes, anuló los descensos (una medida que resonaría en el futuro) y dispuso una serie de desempates entre los dos líderes para determinar al campeón.

Una definición que no terminaba

El irregular campeonato finalizó oficialmente el 30 de diciembre de 1923, pero el título no se resolvió hasta el 27 de abril de 1924, en medio del inicio de la nueva temporada.

La primera final se disputó el 16 de marzo de 1924 en la cancha de Sportivo Barracas. Fue un encuentro áspero, marcado por las infracciones, donde Boca se impuso categóricamente 3-0 con goles de Domingo Tarasconi, Dante Pertini y Antonio Cerrotti. La reacción de Huracán llegó en la revancha, dos semanas después en el mismo estadio: el "Globo" ganó 2-0 con tantos de Adán Loizo y Cesáreo Onzari, forzando un tercer partido.

El tercer encuentro se jugó el 6 de abril en GEBA, y la igualdad persistió: terminó 0-0 incluso después de un tiempo suplementario. El partido se suspendió a los 23 minutos del alargue por falta de luz natural, ya que la iluminación eléctrica era inexistente.

Campeón de 1923 en pleno 1924

Mientras los clubes ya disputaban las primeras fechas del campeonato de 1924, se programó la cuarta y definitiva final para el 27 de abril. En esa misma tarde, mientras ambos equipos se jugaban el título de la temporada anterior, se desarrollaban diez partidos correspondientes a la tercera fecha del nuevo certamen, reflejando el extremo desorden de la época.

Finalmente, ante una multitud en Sportivo Barracas, Boca Juniors se alzó con la victoria por 2-0 gracias a una notable actuación de Alfredo Garasini, quien anotó los dos goles en el segundo tiempo. Con este triunfo, el equipo xeneize se coronó campeón del torneo de 1923.

Esta definición épica e inusual, con cuatro finales, un campeón que se consagra con el siguiente torneo ya iniciado, y una larga lista de suspensiones, cambios de reglas y controversias, es un testimonio de que el fútbol argentino siempre ha tenido la capacidad de generar situaciones insólitas. Boca continuaría su racha al ganar también el campeonato de 1924, antes de emprender su histórica gira europea en 1925.