Padres e hijos que marcaron en Primera División durante el Siglo XXI
Tres de los apellidos más pesados de la historia grande del fútbol argentino comparten una estadística desconocida.

El reciente bautismo en la red de Matías Gallardo con la camiseta de Instituto de Córdoba no solo significó un desahogo personal para el joven volante, sino que también activó un registro estadístico exclusivo en el fútbol argentino. El hijo del emblemático entrenador de River Plate se unió al selecto grupo de padres e hijos que lograron convertir goles en la máxima categoría durante el presente siglo, un hito que requiere de una vigencia familiar excepcional.
Aunque la historia del fútbol local está repleta de linajes goleadores, la gran mayoría de los casos encuentran a los padres marcando sus últimos tantos en la década del 90 o incluso antes.
Sin embargo, el fenómeno de los Gallardo se suma a una lista de herederos que supieron celebrar después del 1 de enero de 2001, compartiendo ese honor cronológico con sus progenitores.
Los precedentes de un club selecto
Uno de los casos más recordados es el de la familia Verón. El mediocampista Deian Verón anotó un gol para Central Córdoba de Santiago del Estero en la derrota 1-3 ante Patronato durante la Liga Profesional 2022.
Por su parte, su padre, el legendario Juan Sebastián Verón, había dejado su última firma en la red el 27 de noviembre de 2011, cuando Estudiantes de La Plata venció 2-1 a Arsenal en el Torneo Apertura.
Otro apellido ilustre que cumplió con esta doble marca en el nuevo milenio es el de los Barros Schelotto. El histórico Guillermo Barros Schelotto marcó su último tanto en tierras argentinas el 18 de junio de 2011, defendiendo la camiseta de Gimnasia y Esgrima La Plata en un empate 2-2 frente a Boca Juniors.
La posta fue tomada por su hijo Juan, quien en el actual certamen sorprendió a todos con una pegada prodigiosa: convirtió un gol olímpico ante Racing en la jornada inaugural y un tanto de tiro libre contra Aldosivi en la tercera fecha.
El grito de los Gallardo
La historia de Matías Gallardo tiene un tinte especial por la cercanía temporal y el contexto del gol. El volante de 22 años, que se formó en las inferiores de River Plate bajo la mirada de su padre, ingresó desde el banco ante Lanús y, con un cabezazo certero a los 93 minutos, selló el empate para la Gloria.
Este festejo conectó directamente con el último gol liguero de su padre, el Muñeco Marcelo Gallardo, quien gritó por última vez en el torneo local el 21 de febrero de 2010, en un empate 1-1 entre el conjunto de Núñez y Arsenal. De esta manera, el apellido Gallardo vuelve a figurar en las planillas de goleadores de la élite argentina, confirmando que la técnica y el olfato de red se mantienen intactos a través de las generaciones.
Más allá de los récords históricos de apellidos como Gallardo, Verón o Barros Schelotto, la Primera División de Argentina atraviesa una etapa de renovación marcada por la fuerte presencia de hijos de ex futbolistas que buscan escribir su propio nombre. Algunos ya son realidades consolidadas, mientras que otros dan sus primeros pasos bajo la mirada atenta de un legado familiar ineludible.
En la zona ofensiva, Ignacio Russo se destaca como una de las figuras de Tigre, donde ya acumula 12 goles y ha logrado homenajear a su padre, Miguel Ángel Russo, con actuaciones determinantes. En Córdoba, además del mencionado Matías Gallardo, Instituto disfruta de la proyección de Luca Klimowicz, delantero de 21 años que sigue la huella de su padre Javier y su tío Diego.
El mediocampo y la defensa también tienen dueños con apellidos ilustres. Rodrigo Insúa es un referente indiscutido en Barracas Central, donde acumula más de 100 partidos bajo la conducción de su padre, Rubén Darío. En el mismo equipo espera su oportunidad Tomás Lavezzi, el hijo del "Pocho", quien busca sumar minutos tras su paso por Unión de Santa Fe.
Finalmente, el talento de exportación también tiene su lugar con Valentín Carboni, quien tras formarse en Europa y debutar en la Selección Argentina, busca recuperar su mejor nivel en Racing luego de una dura lesión. A este grupo se suma Iván Tapia, referente histórico de Barracas Central con más de 200 partidos, superando ampliamente la trayectoria que su padre, el actual presidente de la AFA, tuvo como futbolista profesional.





































