Darío Herrera y el Superclásico: Un historial marcado por el rigor, las omisiones y el escándalo
El árbitro volvió a quedar en el centro de la escena luego de la victoria de Boca 1-0 ante River en el Monumental.
Darío Herrera fue el encargado de impartir justicia en el triunfo de Boca 1-0 ante River por la fecha 15 del Torneo Apertura 2026. El encuentro, disputado en un Estadio Monumental colmado, se definió con un gol de Leandro Paredes desde el punto del penal, pero el desarrollo del juego estuvo marcado por la lupa puesta sobre el desempeño del colegiado.
Con este partido, Herrera sumó su séptimo Superclásico, consolidando un historial que ya arrastraba seis antecedentes cargados de decisiones controversiales y un clima de alta tensión. Pese a su experiencia en este tipo de duelos de alto riesgo, su figura volvió a quedar bajo cuestionamiento debido a situaciones puntuales que incidieron directamente en el desarrollo del trámite y el humor de los protagonistas.
14/05/2015 - Copa Libertadores (Boca 0-0 River)
En el cruce recordado por el gas pimienta, Herrera tuvo su estreno en esta clase de compromisos y mostró un perfil de extrema rigurosidad desde el inicio. Estuvieron bien amonestados Daniel Osvaldo, Gago, Pérez y Pavón por el lado de Boca, y Mammana por River.
La amarilla de Osvaldo a los 49 segundos fue clave, ya que marcó el nivel de inflexión y la severidad que iba a tener el encuentro. Además, quedó bajo análisis una falta no sancionada sobre Carlos Sánchez.
13/09/2015 - Torneo de Primera (River 0-1 Boca)
En este encuentro, Herrera fue cuestionado por su falta de autoridad disciplinaria. Debió expulsar a Leonardo Ponzio en el primer tiempo por una falta de atrás a Erbes estando ya amonestado; ante la omisión, Gallardo lo reemplazó de inmediato.
También se le reclamó la no expulsión de Marcelo Meli en el segundo tiempo tras una plancha sobre Emanuel Mammana. En contrapartida, estuvo acertado en no comprar un penal para River por un choque de Viudez sobre Monzón.
24/04/2016 - Torneo de Primera (Boca 0-0 River)
Fue un partido de decisiones fuertes. Herrera estuvo bien en expulsar a Pablo Pérez con roja directa por una patada en el estómago a Álvarez Balanta a los 11 minutos.
Sin embargo, en el complemento debió expulsar a Milton Casco por una segunda amarilla tras una falta a Meli. Por otro lado, fue correcta la decisión de anular el gol de Iván Alonso por un offside advertido por el asistente Maidana.
20/03/2022 - Copa de la Liga (River 0-1 Boca)
La gran mancha de este partido fue la omisión de la expulsión de Luis Advíncula. El peruano fue amonestado a los 31 minutos por una falta a Enzo Pérez y, solo cinco minutos después, le propinó una patada de atrás a Julián Álvarez que merecía la segunda tarjeta. Herrera no lo amonestó y, para evitar riesgos, Battaglia lo sacó en el entretiempo.
11/09/2022 - Liga Profesional (Boca 1-0 River)
En un partido de pierna fuerte, el árbitro sacó once tarjetas amarillas (6 a Boca y 5 a River). Si bien estuvo correctamente expulsado Marcos Rojo por una patada voladora, Herrera pudo haber expulsado a Pol Fernández a los 5 minutos del segundo tiempo, quien ya tenía amarilla y cometió una falta temeraria contra Nicolás de la Cruz.
El escándalo final: 7 de mayo de 2023
El pico de máxima tensión en el sexto antecedente (River 1-0 Boca) ocurrió cuando Darío Herrera expulsó a 6 jugadores a los 102 minutos debido a una tangana generalizada que se desató tras el penal decisivo, motivada por un festejo desubicado de Agustín Palavecino ante el defensor Nicolás Figal. El penal, bien sancionado, se produjo por una patada de Agustín Sandez sobre Pablo Solari.
Sin embargo, el desempeño de Herrera ya venía marcado por cuatro jugadas puntuales donde no se animó a mostrar tarjetas rojas: Enzo Díaz (River) debió recibir la segunda amarilla por atropellar a Sebastián Villa; Alan Varela (Boca) golpeó con los brazos abiertos el cuello y rostro de Nacho Fernández, una acción de amarilla automática que hubiera significado su expulsión; Nicolás Figal (Boca) le dio un pisotón en la tibia a Lucas Beltrán, jugada de roja directa que ni Herrera ni sus asistentes sancionaron; y finalmente, Milton Casco (River) derribó a Villa estando amonestado en una jugada de amonestación obligatoria que el juez dejó pasar.
El clima de impunidad en estas acciones previas fue lo que derivó en el descontrol final que terminó con siete expulsados en total (6 jugadores y el técnico Jorge Almirón sancionado).
Entre aciertos reglamentarios y la queja de River por el final
La temperatura del Superclásico alcanzó su punto máximo a los 48 minutos del segundo tiempo, cuando una jugada paralizó los corazones en Núñez. Con Boca en ventaja gracias al gol de Leandro Paredes, el Millonario volcó sus esperanzas en un centro de Marcos Acuña que buscaba a Lucas Martínez Quarta.
En el salto, el central cayó tras un contacto de Lautaro Blanco en su espalda, desatando un reclamo unánime de penal que Darío Herrera decidió ignorar. Pese a las airadas quejas locales, el VAR, comandado por Héctor Paletta, no consideró que la acción tuviera la intensidad necesaria para revertir la decisión de campo, entendiendo que el roce no fue suficiente para derribar al defensor.
La frustración de River quedó personificada en el propio Martínez Quarta, quien encaró al juez recordándole su estatus internacional de cara a la próxima cita mundialista. Sin embargo, desde el análisis técnico, la postura del árbitro se sostuvo en que el contacto careció de desplazamiento significativo, lo que reglamentariamente lo aleja de ser una infracción sancionable.
Esta polémica final contrastó con lo ocurrido en el cierre de la primera etapa, donde Herrera sí acudió a la pantalla para sancionar la mano de Lautaro Rivero.
Por un lado, el acierto de sancionar el penal por la mano de Lautaro Rivero, apoyado correctamente por la tecnología para detectar el bloqueo al remate de Merentiel. En esa misma jugada, Herrera aplicó a rajatabla el reglamento al no mostrar la segunda tarjeta amarilla al defensor de River, entendiendo que la sanción del penal ya reparaba la ventaja táctica perdida sin necesidad de una expulsión adicional.
Sin embargo, el clima de tensión habitual de estos cruces se vio alimentado por el festejo de Leandro Paredes, quien tras vencer a Beltrán, desafió a la tribuna con el gesto del Topo Gigio. Para Herrera, esta acción no encuadró en una conducta antideportiva sancionable, permitiendo que el volante continuara en juego sin recibir la tarjeta amarilla en ese instante. Este domingo, el historial de Herrera sumó un nuevo eslabón donde la interpretación de la intensidad de los contactos volvió a ser el eje de una polémica que tardará días en apagarse.
FOTO DE POTADA: BAIRES




































