Las 10 del 10: las mejores fotos de Maradona en Cebollitas
En 1973, El Gráfico retrató a un Diego de apenas 12 años que ya deslumbraba con la pelota. Las imágenes de aquella producción muestran los primeros pasos del chico que terminaría convirtiéndose en una leyenda del fútbol mundial.

Corría 1973 y en una cancha de Argentinos Juniors había un pibe de pelo oscuro, piernas cortas y una zurda que parecía tener vida propia. Se llamaba Diego Armando Maradona, tenía apenas 12 años y jugaba en Los Cebollitas, un equipo infantil que empezaba a hacerse famoso por sus victorias y su fútbol. Todavía faltaban tres años para su debut en Primera, pero quienes lo veían jugar ya sospechaban que estaban frente a alguien diferente.
La historia llegó hasta la redacción de El Gráfico, que decidió comprobar qué había de cierto en los rumores sobre aquel equipo de chicos que no paraba de ganar. El periodista Horacio del Prado se acercó al predio de Argentinos Juniors y quedó maravillado. El 21 de agosto de 1973, la revista publicó una nota de dos páginas titulada "Estos pibes la rompen", en la que comparó el juego de Los Cebollitas con el de Los Matadores de San Lorenzo de 1968 y el Huracán de César Luis Menotti, que por entonces deslumbraba al fútbol argentino.
En ese equipo dirigido por Francisco Cornejo, Diego era una de las grandes atracciones. Gambeteaba, corría, se escapaba de los rivales y trataba a la pelota como si fuera una extensión de su cuerpo. Las fotografías de aquella producción lo muestran con la número 10 en la espalda, en plena acción, rodeado de otros chicos y también en los momentos posteriores a los partidos. Son escenas de un Maradona todavía desconocido para buena parte del país, pero que ya empezaba a construir su propia historia.

Lo más extraordinario es que, mientras los adultos se asombraban con su talento, Diego todavía hablaba como cualquier chico de su edad. En aquella entrevista se presentó con una sencillez conmovedora: "Tengo doce años. Estoy en sexto grado. Soy correntino (sic). Mis compañeros también juegan bien". No había grandes discursos ni promesas de gloria. Apenas un pibe que disfrutaba de jugar a la pelota y que, cuando le preguntaban por sus sueños, imaginaba llegar a un Mundial y salir campeón con Argentina.
El tiempo se encargaría de transformar aquel deseo en realidad. Trece años después, Maradona levantaría la Copa del Mundo en México 1986 y se convertiría en una leyenda. Pero estas diez fotografías de El Gráfico permiten volver al principio de todo, cuando el Diez todavía era Pelusa, los partidos se jugaban en canchas de tierra y el futuro mejor futbolista del mundo era simplemente un chico feliz detrás de una pelota.

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