La desconocida vuelta a Boca que Maradona rechazó en Europa y de la que se arrepintió
Diego regresó a La Bombonera para ver un Superclásico después de México '86 y semanas más tarde le confesaba en Italia a El Gráfico que la idea de retornar al Xeneize había quedado atrás.

Diez días después de haber levantado la Copa del Mundo en el Azteca, Maradona regresó a La Bombonera y lo que parecía una fiesta terminó con él corriendo hacia el túnel. Semanas más tarde, recibía a El Gráfico en Lodrone, Italia, y confesaba que era "muy difícil volver". Su sueño de jugar en Boca junto con sus hermanos le parecía "mucho más lejano".
Diego había retornado al estadio del Xeneize para presenciar el Superclásico por Copa Libertadores que finalizó en empate 1-1, pero su presencia en el terreno de juego duró un suspiro y apenas llegó a saludar a la hinchada. "En un diario dijeron que yo estaba descompuesto, en otro que no había aceptado el reconocimiento de la hinchada de Boca", recordaba con rabia en El Gráfico.
"No señor, yo salí disparando de la cancha porque no sabemos organizar nada. Se lo dije al presidente y a los dirigentes de Boca. No puede ser que yo salga a la cancha y lo primero que me hagan es meterme un micrófono en la nariz", explicaba Maradona su versión sobre lo ocurrido aquel día.

Y recordaba al respecto: "La gente me empujaba, me apretaba, querían ellos saludar a la hinchada de Boca. Bueno, le hice un gesto de saludo a la hinchada y en cuanto tuve cinco metros pegué un pique para el túnel y me fui a la tribuna a ver el partido tranquilo".
El enojo de Diego se profundizó un día después, cuando jugó para Belgrano un amistoso contra Vélez en Córdoba con fines benéficos y algunos medios informaron que había cobrado 50.000 dólares: "Yo ese partido no lo quería jugar, pero vino Jorge Cyszterpiller, me convenció, eran amigos suyos y una iniciativa noble".
"Ahora hice la cruz: nunca más juego un partido en Argentina, no muevo más un dedo. Si voy a Buenos Aires lo único que voy a hacer es estar en mi casa y no salir a jugar siquiera un picado", prometió envalentonado por la bronca.
Sin embargo, esa decisión se contraponía con el cariño que sentía hacia Argentina y la gente:"Es muy difícil volver, aunque son muchas y muy importantes las cosas que me tira, pero creo que si el Turco se viene a jugar a Italia se me va a aclarar el panorama y vamos a poder reunir a la familia acá, en Nápoles".
Pero restaba un último detalle, su sueño de jugar en Boca junto a sus hermanos el Turco y Lalo. "No sé, me parece que va quedando mucho más lejano", reconocía Diego. Nueve años más tarde, finalmente se concretaría su primera vuelta al Xeneize...




































